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| Escribe Edison Suárez, actor, periodista . |
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. El tipo estaba muy sentado en una playa en el Caribe, tomándose un coco con ron y rodeado de hermosas mujeres, cuando de repente siente terribles dolores, como que algo se le clavaba en los músculos de la pierna. Se levantó de un tremendo salto y con el brusco movimiento, desaparecieron las mujeres, el sol y el Caribe. Solo quedó él, sentado en su cama y su gato que jugando le "amasaba “la pierna y le clavaba las garras.
El individuo gira la cabeza para lanzarle todo tipo de improperios, cuando casualmente ve el reloj sobre la mesa de luz.
- ¡Maldición! -Dice gruñendo-! ¡Este reloj de porquería no sonó y voy a llegar tarde al trabajo!
- ¡No puedo llegar tarde al trabajo, me pierdo el incentivo por asiduidad y la productividad! ¡Y es mucha guita!
- ¡Gracias gatito! aunque me arañaste todo...!
Al bajarse de la cama y en medio de la penumbra, y tal si fuera una de las inefables e infalibles Leyes de Murphy, solo encuentra una de las pantuflas. Se agacha, se arrodilla, mira debajo de la cama y allá está ella.. lejos, casi contra la pared y fuera del alcance de su brazo. Maldice al gato y consigue alcanzarla con ayuda de la otra pantufla y sale "volando para el baño.
Al llegar, se da cuenta de que el calefón había quedado desconectado por culpa de ese maldito ahorro de energía y se tuvo que bañar con agua fría. Al afeitarse a las corridas y con el agua helada se hizo unos tres cortes en la cara y el del cuello, maldito, no dejaba de sangrar aun con el pedazo de papel higiénico pegado en él
- ¡Voy a manchar todo el cuello de la camisa! -Se dijo entre maldiciones-
Se fue a la cocina y se hizo el café a las corridas y cuando abre la heladera para sacar la leche, constata que solo quedaba una gota.
Resignado el tipo se dijo:¡Pronto me tomo el café bebido y en el laburo me compro una media luna!
El pobre loco ya no sabe si maldecir, llorar, ahorcar al gato o qué...
-¡ Ma sí! - se dice masticando la bronca- me tomo el café amargo y bebido, nomás, ya que al pasar frente a la panera había constatado que no había ni una sola rodajita de pan.
Así entonces se tomó el café amargo, bebido... y frío porque con tantas vueltas que dio, se le había enfriado.
Ya vestido, mal afeitado, con hambre y aun a las corridas, el tipo sale del apartamento y enfrenta al ascensor que luce el más odiado de los cartelitos que puede lucir un ascensor: “Momentáneamente fuera de servicio"
-¡Pero que mierda ! - exclama el tipo furioso - bajar esos 15 pisos por escalera!
Y allá se va escaleras abajo y cuando llega, casi sin aliento y todo transpirado a la planta baja, ve afuera, está lloviendo a cántaros , y el no trajo paraguas, impermeable o cosa alguna para protegerse del aguacero.
Se pone el portafolios como paraguas, se levanta el cuello del saco y sale corriendo y chapoteando agua hasta la parada del ómnibus que le queda a 5 cuadras. Por las calles no hay ni un mísero lugar donde guarecerse, ni una saliente, ni un techito ni nada. Y la parada tampoco tenía techo ( se acuerda el pobre tipo) se lo a volado el último temporal y todavía no lo habían reparado.
Cuando va llegando la parada, ve a su ómnibus que arranca perdiéndose en el diluvio. El pobre desgraciado mira su reloj, lo desempaña y constata que el próximo recién vendrá dentro de 45 minutos.
No queda otra, dice el hombre desesperado, me voy a tener que ir a la parada de alternativa, aunque el ómnibus de allá me deja a tres cuadras más lejos de lo que me dejaba este. Se larga entonces a correr hasta la otra parada que queda a 5 cuadras de ésta y a la cual se llega subiendo un boulevard enorme y cuesta arriba...
Cansado, mojado, de un humor de los mil demonios y todo transpirado el individuo llega a la parada, que esta sí, tiene un hermoso techo bajo el cual guarecerse, aunque a esta altura del partido y en las condiciones en que está ya no importa nada...
El ómnibus demora un poco, pero llega. El pasajero sube chorreando agua, poco menos que tiene que exprimir la tarjeta de los boletos de tan mojada que está... y tiene que pasarla como tres veces para la máquina se la lea. Cuando va a sentarse, percibe que solo viajan tres personas incluyéndolo a él en el ómnibus. Se acomoda en un asiento bien cerquita del conductor y exhala un suspiro desgarrador.
El chofer lo mira curioso y le pregunta.
- ¿Mañana difícil amigo?
El pobre individuo como desahogándose le dice:
- ¡La peor de todas, mire!
Y acto seguido como haciendo catarsis, le dice también:
- ¡Ah, pero el domingo que no laburo me las cobro! no pongo nada el despertador, dejo al gato en el balcón y me paso el día en la cama!
Entonces el chofer, lo mira y le dice muy sorprendido:
- ¡Maestro, pero mire que hoy es domingo!
Y el pobre pasajero, ya perdiendo el juicio y la compostura, da vuelta los ojos y grita en un desespero:
-¡NO....! ¡NO...! ¡NO...!


Hola excelente . Que día de domingo 😱
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